viernes, 27 de febrero de 2009

El surrealismo de Salvador Dalí

El surrealismo es un movimiento de carácter pictórico perteneciente al siglo XX definido por plasmar en los cuadros imágenes aparentemente reales pero extrañamente relacionadas y dando lugar a escenas oníricas, es decir, como si en una obra reflejásemos nuestros sueños.

Mucho antes que surrealista, Dalí fue un freudiano definido. Su conocimiento de la obra de Freud produjo durante su estancia en la Residencia de Estudiantes de Madrid, un momento crucial en su formación como pintor, no tanto por lo que pudiera haber aprendido en las aulas de la Academia de Bellas Artes de San Fernando, sino por la relación establecida en Madrid con otros residentes ilustres, como Federico García Lorca y Luis Buñuel.

El pintor relató con minuciosidad el impacto que le produjo la interpretación de los sueños, que le indujo, dominado por la interpretación obsesiva, a analizar todo lo que ocurría a su alrededor en clave psicoanalítica. Las teorías de Freud sobre el comportamiento humano sirvieron, en primer lugar, para tranquilizar al joven pintor angustiado por una sexualidad conflictiva para, más tarde, pasar a configurar buena parte de su obra pictórica.

En La persistencia de la memoria se encuentran las obsesiones persistentes en la vida del pintor, como el sexo, la muerte, el amor, el tiempo y la opresión de la moral tradicional, así como también, temores. Dalí llevó hacia la práctica de la pintura la tensión provocada por sus temores y realizó, a partir de las frustraciones de una interioridad atormentada, una pintura que ha sabido sintonizar con la sensibilidad de su tiempo. Eso explica el éxito de obras como La persistencia de la memoria.

Los temas en los que el pintor insiste una y otra vez son el pavor al contacto físico con el sexo contrario, el sentimiento de culpabilidad que sus prácticas sexuales le provocaban, el miedo a la castración, la obsesión por la impotencia, la muerte y la putrefacción.

La figura principal de El gran masturbador ((1929), es el autorretrato del pintor. Adheridos a éste hay unos objetos: una langosta o saltamonte enorme con el vientre plagado de hormigas, un anzuelo, una cabeza de león, unos guijarros, conchas de playa, emergiendo de ese autorretrato de lo que sería el cuello de una figura de mujer de rasgos muy modernistas, rostro que se aproxima a unos genitales masculinos enfundados en unos calzoncillos muy ceñidos.

Este cuadro es una autoafirmación, es el cuadro en el que saca la luz pública sus más íntimas preocupaciones, hasta rayar en la osadía, osadía que ningún otro miembro del grupo surrealista se había atrevido a mostrar.

Por otro lado, en El gran masturbador ( (1929), hay unos extraños personajes: amantes androides que se besan intentando atrapar lo que pueda quedar de vida en un cuerpo así, o que se alejan caminando hacia lo que parece una infinita soledad.

El dibujo tiene una gran importancia. Dalí formaba parte del grupo de pintores surrealistas que empleaban una figuración de corte tradicional con mucho detalle, aunque las dimensiones de los objetos, ni sus proporciones, sean reales.

De los dos mundos a los que nos enfrentamos todos los mortales; el real y el onírico, Dalí prefirió vivir en el segundo y hacerlo el lugar de su existencia. Dalí superaba a la realidad y la transformaba a su antojo ante el escándalo de casi todos sus contemporáneos. Sus pinturas no son otra cosa que la manifestación de sus sueños, una puerta abierta a su inconsciente a través de la cual podemos conocer sus sueños, temores, deseos, traumas o complejos.

Sus pinturas transportan a otro mundo, a un mundo onírico, llamado por algunos el mundo de los vivos y muertos, en el que todo es posible. En aquel mundo donde no hay leyes que nos rigen, donde no hay normas que seguir, en donde no existe la gravedad si tu quieres, en donde puedes morir y revivir.

Todos estos temores o particularidades aterradoras están presentes en casi todas sus obras y son un sello único que distingue a este pintor surrealista que solo plasmaba cuanto temor veía en sus sueños.

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